Blanca Andreu

1959 – , España Hundiré mis manos Hundiré mis manos aquí, en este mar que no existe,hundiré las hojas ávidas y el verso vertical que nació espada,la tinta de helecho virgen, las silabas furtivas que iban diciendo: sálvame,y el amor…

1959 – , España Hundiré mis manos Hundiré mis manos aquí, en este mar que no existe,hundiré las hojas ávidas y el verso vertical que nació espada,la tinta de helecho virgen, las silabas furtivas que iban diciendo: sálvame,y el amor…

1891-1980, EE. UU. Trad. Ramón Gil Novales El coloso de Marusi (frag.) Durante los dos últimos años de mi estancia en París, había insinuado a mis amigos que un día dejaría voluntariamente de escribir, y eso en el momento en…

1959 – , España ESCUCHA, ESCÚCHAME Escucha, escúchame, nada de vidrios verdes o doscientos díasde historia, o de librosabiertos como heridas abiertas, o de lunas de Jonia y cosas así,sino sólo beber yedra mala, y zarzas, y erizadas anémonasparecidas…

1931-2009, Italia Trad. Emilio Coco *** Padre, si escribir es una culpa¿por qué Dios me ha dado la palabrapara hablar con trémulos lenguajesde amor a quien me escucha? Ya vieja de años y senescente¿dónde hallar una brizna de hierba buena?¿Qué sabes…

1940-1991, Argentina (nota) *** He tratado de reunir pacientementealgunas palabras. De abrazar en el aireaquello que escapa de mía morir entre los dientes del caos.Por eso no pidan palabras segurasno pidan tibias y envolventes vainas llevandoen la noche la promesa…

1940-1991, Argentina (nota) los tuyos Has llorado, en secreto, a los tuyos.Lenta, inexorablemente, los has visto partiralejarse para siempre.Has sentido, en tu corazónel desprendimiento de una rama que cae.Y luego has borradolas huellas de esas lágrimas,has contenido en el límite…

1940-1991, Argentina (nota) *** Me voy temprano y regreso muy tardecuando la noche ha hecho yagran parte de su trabajoy no queda tiempo para detenerse a mirar. Así paso los días. Como si lo mejor de míestuviera paralizado y muertoo mejor…

1976 – , Polonia (Cracovia) *** Una punzada de vergüenza que sentí al pensar«escribo para hablar» dio paso al asombro: la ventanasobre la que trémulos disponemos las palabras,para que las capten en la oscuridad los fugitivos;no es un misterio de…